6/12/2017

Caballo de Troya 7. Nahum.

Siguiendo el recorrido que propone “Caballo de Troya” he decidido seguir la saga hasta el final sin soplar y sin chistar, topándome, después del reanimado número seis, con la séptima parte del diario del Mayor (llamado Jasón en la historia de este fabuloso viaje al pasado), donde habrían más revelaciones sobre lo que, a estas alturas, sería el Ministerio de Jesús en la tierra, o sea, su vida pública. Pero debo decir que “Caballo 7” no tiene nada “nuevo”, convirtiéndose en más de lo mismo, así arranco a detallar que se puede encontrar en este ejemplar, no menos interesante igual.
La idea de este libro y que un poco viene combinando los anteriores, es seguir a Jesús hasta donde él vaya testimoniando todo lo que se cruce en el camino, lo bueno, lo malo, lo lindo lo feo, lo documentado históricamente, lo que no, para ver si lo que se cree de él está en lo cierto. Tanto es así que la conclusión es siempre la misma: los evangelistas no dijeron toda la verdad, ocultaron, muchas veces a propósito (las razones siempre fueron políticas), cosas de relevancia, que cuando las papas arden, no son tal.
Todo lo que se vive en este libro, está a la luz de lo que ya se vivió, ya que se sabe lo que va a pasar, los que no saben a ciencia cierta eso, son sus propios protagonistas, que siguen la sucesión de hechos tratando de no intervenir y si lo hacen, tratan de que sea lo menos posible, como si nada hubiese pasado en realidad, los únicos enterados de semejante calvario por venir son Jasón y Eliseo, los viajeros en el tiempo, y a la vez protagonistas de la saga.
Entender la época de Jesús es un tanto complicada, ya que la ciencia no explicaba todo como lo hace ahora, de hecho, no había ciencia en esa época, tal como la entendemos ahora, una persona que se comportaba raro, era un endemoniado, así de simple, y era Jesús en su “curanderismo” el que iba, y en nombre de dios, lo salvaba, es así como hay una explicación puntual a eso, así como lo cuento: los enfermos mentales eran los endemoniados y poseídos, ya que su comportamiento era errático, acá la figura antagónica del demonio o los demonios que atormentaban la humanidad no existen como tal, de hecho los mismos tomaron relevancia en la Edad Media, no tanto en esta época.
Jamás se habla de alienígenas, gente que es poseída por entidades superiores o de otros mundos, ni nada, el autor tiene con que hacerlo, pero elige siempre las explicaciones más simples y menos complejas, en este caso, los poseídos y endemoniados, son enfermos de carácter grave en cuanto a lo mental y punto, no es culpa más que del demonio y debe ser curado mediante un proceso religioso o sistema de creencias puntual, que en ese momento el judaísmo no lo proveía y estaba basado en el amor del Padre.
Lejos de las explicaciones científicas que abundaron durante toda la saga, acá hay demasiadas explicaciones bíblicas de las costumbres de aquellas épocas, todo el tiempo hay una referencia tras otra de lo que pasa, mediante lo que dice la palabra o no de dios con respecto a el suceso. Aparece en danza muchos personajes, entre ellos un “homosexual” que nos enteramos que lo es porque siempre se lo nombra y detrás viene el aclarativo, que si no se hace, no nos enteramos, o sea, no hay una situación de sexualidad tensa que nos haga saber que su sexualidad no es la “tradicional” para la época. Lo que si queda muy en claro es que Jesús no discrimina en absoluto.
Hay muchas reflexiones perdidas que cuando se quieren delimitar se nublan y no se sabe bien cuando terminan ni cuando empiezan y hay muchos hilos conceptuales, por ejemplo de capítulos que abarcan más de siete días juntos, contando a modo de resumen lo que paso esa semana (cosa que ya había hecho Benítez desde el “Caballo 2”) pero a los que vienen acostumbrados a la descripción meticulosa de “Caballo 1”, aquí se pierde completamente el eje en ese sentido.
Jesús en todo el libro es alguien misterioso, como si aún estuviese muerto, y viene cada tanto, pero el libro te recalca que se está en el año 25, o sea, más de cinco años antes de su muerte en la cruz y posterior resurrección. Él está en camino a convertirse en un ser divino, después de haber recuperado su divinidad en “Caballo 6”, aun así las reflexiones que llenan este libro son por parte del Mayor y no tienen mucho contacto con lo real tangible, sino con lo que va suponiendo, al margen de lo que va pasando.
Como todo lo que pasa antes de la crucifixión, atañe a todos los personajes que al menos estaban vivos o con Jesús durante su vida, María no es la excepción, parece que, contrario a lo que dice la Biblia donde María aparece muy pocas veces, estuvo con él siempre cerca y acompañándolo, y no de una manera silenciosa, como la Iglesia nos quiere hacer creer. Si bien no era una rebelde o una madre que lo vivía retando, si era una mujer que hacía ver sus opiniones y estas eran al menos escuchadas y, pocas veces, atendidas.
Si bien cada personaje merece una saga por sí sola, porque todos hacen a la historia de una manera muy particular, María es más que escuchada por Jasón y no por ausente, o solo por ser madre del actor principal (en este capítulo llamado Nahum, o sea este libro, es bastante fantasma) sino por su participación activa del caso. Tal es así, que entre tantas cosas se descubre cual es el verdadero mensaje del Ángel a María en el momento de la concepción, donde nunca se dice que es Gabriel ya que rara vez se nombra a los Ángeles, de hecho, es parte del mito que se logra sacar, porque muchas veces, como quedo en claro en “Caballo 2” lo que le llaman Ángeles son personas que dijeron cosas justas, en el momento exacto. Pero a todo esto, al parecer María estaba creidísima de que Jesús iba a ser un liberador de la opresión de Roma, no religioso como lo fue. Con el correr de los siglos, muy equivocada no estuvo y quizás por eso hoy es un culto indiscutido.
También hay muchas referencias extra cristianas y específicamente judías, ya que hasta pasado unos siglos después de la muerte de Jesús, el cristianismo no es como lo pensamos hoy, en el año 25 Jesús como judío practicante que era, celebraba las festividades correspondientes, de hecho, para los que no saben, la Ultima Cena no es más que la celebración de la llamada Pascua Judía, que luego paso a ser patrimonio del cristianismo, borrando por completo el verdadero sentido y tradición del pueblo hebreo.
Avanzado el libro y ya en Nahum, hace su aparición uno de los personajes más interesantes y según la Biblia, el culpable de que Jesús fuese quien fue: Juan, el Bautista. Si bien trascendió ese nombre en la historia, “Caballo 7” lo llama Yehohanan, conocido como el anunciador. El venía anunciando un mesías mucho antes de que Jesús apareciera en escena y razón por la cual también es llevado a la muerte en las circunstancias que conocemos públicamente.
Es inminente en el libro que lo que va a suceder es el bautismo de Jesús que es el hecho que inaugura su vida pública, según la Biblia, previo retiro y tentación del diablo en el desierto. El giro que hace “Caballo 7” junto con toda la saga, es de decir que hasta el bautismo la cosa es cierta, pero que Jesús no se fue nunca al desierto, por consiguiente tampoco fue tentado, como la tradición y la fe cristiana sostiene.
La novela llega a cortar hasta 15 días de un plumazo, haciendo un relato muy por arriba, dando la sensación de “importante” con extractos de algunos diálogos que no son del todo relevantes, ni revelan cosas que no sepamos, o no queramos saber.
Hay datos interesantes en un punto del relato donde hay comparaciones puntuales de todo, con respecto a los Evangelios en general, y lo que, por ejemplo, Lucas dice. También hay notas a pie de página, que cuentan, o ponen en relato como era la vida en la Palestina de Jesús, para que nosotros, como lectores, nos ubiquemos.
A este punto, no creo que haya muchas personas, en relación a la gran venta que hubo de la saga “Caballo de Troya”, que haya leído la saga de un tirón, libro tras libro de una manera casi violenta, por lo cual estos errores pasan a ser licencias de Benítez, que se toma, más que nada cuando hay espacios de hasta 7 años entre libro y libro de la saga, hasta que la completó y hasta por ahí nomás, ya que prometió el “Diario de Eliseo” que aún no apareció en el mercado.
Es un libro que no deja ni sorpresas ni cosas nuevas que pensar en cuanto a la saga. Quien lo lea por separado, sabrá que a lo mejor, puede enganchar algo, pero nada puntual, pero diría que desde el tomo 6, la cosa cambia y ahí se puede sostener algo, pero poco.
El remate final de este libro es que aparece Judas Iscariote y si como dicen los Evangelios, es el primer seguidor de Jesús, que finalmente, contra todos los pronósticos (a estas alturas ya había aparecido el “Evangelio de Judas” como documento que contradecía la versión oficial de los hechos), el sigue siendo el traicionero.
Tengo para decir a favor de la cuestión, que, este libro en comparación de algunos de la saga, es más llevadero, me tomo solo dos días leerlo, sin mucho esfuerzo de interpretación, con cierta languidez, y preguntándome todo el tiempo cuando llegaba lo mejor del libro y pasar hoja tras hoja. Quizás, el leer uno tras otro hace que uno le tome un cariño especial a los personajes, no tanto a Jesús, y quiera saber cómo siguen esa aventura. Más avanzo, más me convenzo de que no fue real, pero que es linda seguirla, porque se que quiero saber de una vez por todas el final.

Para leer digital: https://antaresasociacion.files.wordpress.com/2011/12/pincha-aquc3ad67.pdf

No hay comentarios:

Publicar un comentario