5/27/2017

Caballo de Troya 5. Cesarea.

Leyendo incansablemente la saga de J. J. Benítez, si tengo que decir en pocas palabras que me dejó “Caballo 5”, la respuesta es: pérdida de tiempo. De los libros de la saga, de los que me vine quejando desde “Caballo 2”, si se puede caer más bajo aún este es el ejemplo. Catalogado indudablemente como un embole y lo cual explica él porque mucha gente abandona la lectura al llegar a estas alturas del relato que se vende como uno solo, pero por partes, como explique en mi reseña – critica del anterior volumen.
Sin dudas “Cesarea” no es uno de mis favoritos y que ya mirando para atrás podría decir que “Caballo 3, 4 y 5”, los más “cortos” por otra parte, pueden tranquilamente y con ajustes, ser uno solo sin tanta vuelta y más dinámico quizás que el primero, porque todo se hace como un letargo insoportable donde en limpio sacamos dos ideas y ya estoy diciendo mucho.
Yo no me creo que esto sea verdad, como muchos, por más que el autor diga que sí. Es más, se nota lentamente la evolución de la pluma del mismo, ficción tras ficción, y eso está buenísimo, pero también, con el paso del tiempo (hace más de treinta años de “Caballo 1”) uno va viendo que la cuestión cientificista que era ley en ese momento fue cambiando y comprobándose de otra manera. En este Caballo, las notas a pie de página son menos y se agiliza la lectura muchísimo, aun así hay que tener leído los anteriores tomos, porque es inevitable la nota a pie de página que reza: “amplia información en…” citando a un “Caballo” anterior.
Vamos a lo que suma en el contexto de la saga: se adelanta y confirma, ya lo habíamos visto en el “Caballo 4” un “tercer salto” en el tiempo, esta vez más atrás, o sea, Jesús deja de ser un fantasma como lo fue en los últimos cuatros libros de la saga y vuelve a escena (al final del libro se sobre entiende que esto va a estar relatado en “Caballo 6. Hermón” que encararé ni bien termine “Caballo 5”).
Dos. Se hace hincapié permanentemente en que los evangelistas manipularon la historia original, para, obviamente, dar por cierta a esta, no es un discurso tanto en contra de la Iglesia, sino a los textos en sí, que contaron lo que quisieron, cosa que ya se dijo antes.
Finalmente se confirma que Poncio Pilatos era un enfermo mental (amplía información en “Caballo de Troya 1. Jerusalén” ja ja ja!!!) y se explaya mucho más sobre el tema, hasta con diagnósticos clínicos apoyado en hechos que se comparten con los relatos bíblicos, pasaje interesante, pero hasta por ahí.
Hacia el final del corto texto, en comparación de otros de la misma saga, diríamos que se ve venir, finalmente el “tercer salto” en el tiempo, que se viene prediciendo desde hace un par de ejemplares, incluso desde el primero, donde le hacen referencia de un Jasón más viejo que el que está en el presente, relatando el libro. El dato: este “tercer salto” se hace sin permiso de los superiores, o sea, por cuenta y responsabilidad propia.  Voy a insistir con cosas que siempre dije del autor de “Caballo de Troya” y es que es un vende humo total, yo no sé si lo que hace esta bueno o no, si lo que escribe es verídico o no, lo que si se es que el humo que vende es un humo que me gusta leer. Es más, leyendo esta saga y por estos ejemplares que cito, me doy cuenta de cosas que en “Estoy bien” me dejaron de cara, como el “Padre azul” y “Mat – 1”, conceptos centrales, que hoy, viendo sus bibliografía de atrás para delante, diría que se veía venir, pero aun así, no deja de ser uno de sus mejores libros. Este texto de por si no es para nada recomendable, pero en la saga suma y veremos hasta donde una vez avanzando.

Leer digitalmente: 
http://eruizf.com/lecturas/books/j_j_benitez/j_j_benitez_caballo_de_troya_05.pdf

5/04/2017

Caballo de Troya 4. Nazaret.

Bueno, la cuarta entrega de Caballo de Troya, ubicada esta vez en Nazaret abarca la última parte, más detallada, de lo que es “Caballo 3”, que había sido un relato de un tirón de la última semana, de golpe (cosa que ya se le empieza a hacer costumbre en la saga). En ella María, madre de Jesús, contaba detalles de la vida desconocida de Jesús y que los evangelistas “ignoraron” por completo (según la contratapa), pero que en realidad, pueden encontrarse en los Evangelios apócrifos. Resumidamente es una ficcionalizacion bien hecha de cosas que pueden encontrarse hoy en muchos lugares, el punto fuerte es que en 1989, no había Internet que con un “clik” te ubicaba todo.
Básicamente y a mi punto de vista no hay nada nuevo dentro de la historia que cuenta “Caballo 4”, o sea, es otro de los libros que amalgamado a otro, el tercero: “Caballo 3”, por ejemplo, puso haber sido evitado y hasta podía haber enriquecido y hacer más jugoso otro, que por momentos decaía, para no decir que aburría, llámese: “Caballo 2” y “Caballo 3”. Es más, me costó mucho seguir la lectura y mantener el hilo sin distraerme, leer otro libro en el medio, prender la tele, ponerme a tejer, no sé, en pocas palabras me resulto pesado, a pesar de que es uno de los más cortos de la saga en cuanto a cantidad de hojas. Aun así hay cosas interesantes que rescatar del mismo y que suman al pasado de la saga y quizás, según sospecho al futuro (recordemos que son 10 libros en total).
Por otro lado, no está de más contar muchas cosas que me pasaron leyendo este libro, por ejemplo, como me llevo más tiempo de lo que me llevaron los demás (el primero de manera instantánea, “Caballo 1. Jerusalén” que ya lo leí como tres veces y las tres de la misma manera) este libro me lo llevaba de paseo a todos lados, aprovechaba viajes en colectivo, taxi o alguna que otra espera en el dentista, medico, o banco para leer un poco. En esa me encuentro con personas, me pongo a hablar y el clásico al ver un libro “que estás leyendo?”. Al menos dos personas me dijeron que llegaron al 4/5 (de la saga) y se cansaron, que les pareció demasiado y abandonaron el relato, que si bien les parecía interesante decaía. No contento con esto, puse todos los libros sobre la mesa y me di cuenta de que algo de eso debe haber, ya que la cantidad de ejemplares de la primera a la última, el tomo: “Caballo 9. Caná”, baja considerablemente. Luego de paseo por librerías, me percate en ver si había reediciones y solo se re edito a morir el primer tomo, “Jerusalén”, habiendo muchos que ya ni se consiguen, como por ejemplo el “Caballo 2. Masada”, pero paradójicamente, en tienda de usados, en diversas ediciones están todos. El mensaje es claro: primero que no se vende nuevo, a menos que se haga como se hizo, de editarse todo junto, porque salía un nuevo tomo, el 9: “Caná”, fue una buena jugada, fue así como los conseguí yo a todos. Por otro, gente que llego al 4/5 y se aburrió, lo vendió a usados, donde se puede conseguir sin mucha búsqueda. Dato, no menos significativo que explica lo que me paso y que no solo fue una sensación mía.
Es así como “Caballo 4” abarca solo tres días: 25, 26 y 27 de abril del año 30, o sea, días póstumos a la muerte de Jesús, relatada en los libros anteriores, específicamente en “Caballo 1”. El relato arranca con un resumen reflexión de lo que fueron los otros Caballos, y una recopilación cientificista sobre que hacen ahí y porque están. Luego, entrado el libro (o sea, lo anterior medio que no hace del todo al relato y se puede evitar sin que modifique ni altere nada en absoluto), podemos saber que paso el llamado martes 25 de abril de ese año 30 y con quienes quedaron después de la muerte de Jesús.
En su afán de saber más de Jesús, Jasón decide hablar con María, su madre, para ver que detalles recordaba ella. Mediante charlas y cotejamientos históricos, llega a la conclusión, entre muchas cosas que Jesús estaba destinado a ser quien fue, sin ser comandado, ni dirigido por nadie. Se habla de cómo Jesús se hizo cargo del negocio del padre, para mantener la familia y se repasa, entre otras cosas, en una extensa charla el Padre Nuestro, oración emblema de la fe cristiana. También María y su hermana Miriam hablan de lo lindo que era a tan joven edad y lo muy atractivo que resultaba y que aun así, Jesús no era alguien a quien le interesara, como a todos, formar una familia y hacer una vida, para los cánones de la época “normal”.
Avanzando en la conversación hay pormenores que la verdad, que no hacen a la historia, hay un curioso análisis de Benítez sobre la Carta Natal de Jesús y las cuestiones que aún se están poniendo sobre la mesa: el verdadero nacimiento de Jesús, que como bien se sabe no fue el 25 de diciembre. Para ser exactos con esta información, el nacimiento sucedió el 21 de agosto del menos siete a las 11.43.09 horas (mucho detalle para mi gusto). También veo errores, porque esta analizada como si fuese una carta actual, con Plutón inclusive (que fue descubierto en la década del ’30 e incluido en la astrología mucho tiempo después). Se ignoran, o se dejan de lado a propósito, muchas cosas que tienen que ver con esta disciplina. Aun así, no es más que un dato y vuelco más que interesante, no en la historia en sí, sino en lo que aporta al que está leyendo y por ahí, tiene algún que otro conocimiento del tema.
La parte central del libro sucede el martes 25, ya que el resto del libro (menos del 10%, por así decirlo) solo desarrolla el resto de los días con información no muy importante. Quiero aclarar que “no muy importante” es por su funcionalidad a la saga en general y lo que ésta nos viene a revelar, no tanto a quien le gusta leer, a quien lee y le importa poco lo que lee, le entretiene eso. De ser así, el relato está bien llevado, aunque denso.
Me cuesta mucho decir que así concluye “Caballo 4”, pero es así. No hay suspensos, como en “Caballo 3” o momentos de detenimiento para decir que lo que viene es fuerte, ni nada de eso… Un relato simple, llano, que no aporta mucho, quizás porque el tiempo que paso, la apertura de mente, los documentales de Jesús por History han hecho lo suyo, pero no es un libro que si uno no lo lee se pierde algo sustancial. Hasta la próxima.

Para leer de manera digital: http://eruizf.com/lecturas/books/j_j_benitez/j_j_benitez_caballo_de_troya_04.pdf

4/30/2017

¿Qué pasó este tiempo?

El martes me llega un mensaje al WhassApp: “Ya está tu título, pasa a buscarlo de 9.00 a 13.00 de lunes a viernes cuando quieras”. Foto. Era mi título certificado en “Grafólogo Analista” por el Ministerio de Educación de la Provincia de Santa Fe. Quien me mandaba el mensaje era María del Carmen Fontana, la responsable que eso suceda y quien se encargó de mover los hilos y cuerdas para que la solución sea la mejor y más ajustada a las leyes vigentes posible. Le agradezco, me felicita y me dice: “Costo pero lo logramos”, ya cuando fui a rendir el examen que me facilitaron hacer, según lo requerido por la Provincia y al cual me pidieron muchas extensiones ya que eran rechazadas sistemáticamente por la otra parte, me advirtieron que la cosa estaba dura, que la negativa era concreta y que ellos habían sido implacables, o sea, SILVIA BATTION no tenía nada que hacer al peso de la ley, había que cumplirla, mas allá de las múltiples amenazas que me había propiciado si la denunciaba, más que nada al Ministerio de Educación, como se lo advertí desde el principio.
Lo llamo a mi papa, le cuento, me felicita de hecho él fue el “culpable” de todo esto, fue el primero que me agarro de un brazo y me dijo: “vamos a un abogado” y desde entonces, siempre se preocupó por saber cómo evolucionaba todo, aun en los momentos más muertos, pero me cuestiona todo el tiempo perdido… Stop. ¿Tiempo perdido? Ahí caí en todo lo que hice desde el 2010 hasta el momento y como esto, en realidad viene a coronar estos siete años (un septenio astral) y que en realidad es un “tiempo ganado”.
En 2010 al no poder recibirme, luego de muchas charlas, discusiones y amenazas, del INSTITUTO DE GRAFOLOGIA LITORAL de Rosario, cuya dueña, directora y creadora es SILVIA BATTION, decidí hablar con gente de Buenos Aires, más específicamente con el Colegio de Grafólogos, que no tuvieron ninguna duda en ayudarme y al cual siempre les voy a estar agradecidos. Allí tuve mi título de “Perito Grafólogo” del CES, o sea, del Centro de Estudios Superiores, que fue clave para la resolución actual, pero yo quería cerrar mi tema con SILVIA BATTION, o sea, con el INTITUTO DE GRAFOLOGIA LITORAL acá, en mi tierra, de donde hasta el momento no pienso moverme. Ahí empezó mi carrera por lo que hoy “termina”. En el medio, tres investigaciones grafológicas que intente publicar: “Así escriben las Diosas” (2011) donde analizo escrituras femeninas para determinar su arquetipo personal, a partir del estudio de la obra de Jean Shinoda Bolen; “Homosexualidad y escritura” (2012) y “Ser trans” (2013/14), o sea, que determina el género a partir de la escritura, pero evidentemente no son tan comerciales como los anuarios astro orientales. Aun así, siempre las sentí incompletas, por no poder cerrar esto y la terrible sensación de incomodidad que me proseguía (¿persigue?) una y otra vez, al acércame a una letra a analizar.
En 2014 al no tener respuestas de nadie, hice una batería de denuncias que publique por Internet en un Blog que no pienso bajar (véase: denunciagrafologica.blogspot.com), dando a conocer, no solo a quienes me conocen y sabían algo, como así también a colegas, sino que también a quienes iban a estudiar al establecimiento, que ahí pasaba eso. ¿Qué es eso? Que te discriminan no solo por pensar diferente, sino que por ganarte la vida de una manera diferente y a punto de quien lo ve, poco honrada. El Tarot era el problema. El que lo lee puede decir: “No te la creo”, “No puede ser”, “¿Año 2017?”. Si a todo. Pero logro quedarme con algo, cuando fui a rendir mis conocimientos en Buenos Aires, entre tanto, hablando con Alvaro Tenenbaum él me dice: “Ponele que lo pagas con plata que ganas prostituyéndote, lo importante nunca es eso, sino tus ganas de superarte y salir a delante como sea” y ahí recién dimensione la gravedad del hecho, que era peor de lo que ya pensaba.
Cuando hice las pasantías de Grafología (2007) en una escuela de chicos con capacidades especiales, llamada CONNAR acá en Rosario, un día, la Psicóloga Ma. Eugenia Maiorano, que también era Psicóloga de la carrera como docente, me pide un teléfono donde comunicarse, por diversas causas que hacían al tema. Recuerdo que estábamos en la puerta de la escuela y al no tener a mano donde anotar, le dije: “Mira, tengo esta tarjeta en el bolso, no va al caso, pero tiene mi teléfono que es lo que importa”. La siguiente vez que fui a cursar, SILVIA BATTION me llamo “a Dirección” me mosto la tarjeta y me dijo que no era correcto que haya echo eso desconociendo todo lo que rodeaba a esa tarjeta. La situación no termino de la mejor manera para ninguna de las dos partes en esa ocasión discutimos y le recordé que con esas tarjetas le pagaba la cuota de la carrera que no era muy accesible y si encontraba mejor manera, que me lo dijera, que me era de utilidad. Cuando me encontré con la Psicóloga, no me calle y se lo dije de la misma manera y tampoco le importo (nótese a que se dedica esta gente). A ese punto llegaban las cosas.
Hoy desempolvando me encuentro con una de las tantas tarjetas que hice por esa época, con un teléfono que ya no es el mío, un mail que no existe y con el orgullo de decir que hice lo correcto, sabiendo que el enfermo no era yo. Re encontrarse es parte del camino no el final.
El tiempo paso y yo sigo viviendo de la misma manera, en el medio libros que amo adoro y seguiré escribiendo año tras año, otros caminos similares, más reconocimiento público y mediático, quizás más trabajo, pero que te rechacen por lo que trabajas, que encima paga lo que estás haciendo que es lo que te está rechazando, solo habla de patologías de todas las personas que nombro sin ningún pudor, ni problemas, ya que no pueden negar que es así y la historia y sus fechas lo avalan.
Ahora bien: ¿Para qué sirve todo esto? Primero: NO CALLAR JAMAS. No por mí, no sé qué voy a hacer con ese papel, si lo cuelgo, si me dedico, si lo fusiono con lo que ya hago (el terror de SILVIA BATTION), no lo sé, la verdad y si lo digo ahora, miento, pero sirvió para que gente que si quiere hacer las cosas bien, supiera que si se metía en ese camino, la cosa estaba así, no está bueno el “que se joda el otro”. Segundo: EL AMOR. Nunca en mi vida recibí tantas palabras de apoyo de gente que incluso no conozco, gente que sí y hasta de colegas, que han llegado a preguntarle a la misma SILVIA BATTION sobre el tema y esta no les respondió. Tercero: EL EJEMPLO. No se callen, ni con esto, ni con nada. Insisto, no sé si lo hice por mí, hoy ya no me importa, sirvió para que todos los que están atrás mío sepan que no se tienen que quedar callados. 
Esto, adelanto, no me va a dejar callado, no me voy a quedar en “el molde” por tener el título que tanto pedí como rompebolas que soy (lo admito), lo voy a contar todo, todas las veces que sean necesarias, porque soy TAROTISTA Y GRAFOLOGO y así me voy a presentar las veces que sean necesarias, porque eso, aunque parezca una aberración para mucha “Señora pacata” del ambiente grafológico, que son más de las que se ven a simple vista (soy sangre joven y vengo a revolucionar la profesión sino se muere, sépanlo de entrada), aunque hace mucho que no toco un mazo de cartas, porque la vida me llevo a vivir dignamente como escritor de Horóscopos Chinos, aunque me dedique a leer más el I CHING que otro libro en el mercado, me define, me construye y por sobre todo me da una IDENTIDAD, que no se si gente como la que tenía en frente y acabo de nombrar puede decirlo. Y eso es lo que hace que yo no haya perdido ni un segundo de ese tiempo…



3/30/2017

Caballo de Troya 3. Saidan.

Un año después de la publicación de “Caballo de Troya 2. Masada” (1986), J. J. Benítez edita la tercera parte de la saga del Mayor de la USAF en la época de Jesús. Así es como cubre del 17 de abril del año 30 al 28 de abril del mismo año, diez días no tan intenso como los primeros ejemplares de la saga.
Vamos a empezar a decir lo que digo siempre, Benítez vende humo y no solo en estos libros en particular, he leído gran parte de su obra, pero vende un humo que me gusta consumir y si es posible ni bien toca la mesa de la librería, que como, claro, nunca revela las fuentes, llega a conclusiones que nunca sabremos como llego allí, pero siempre responde a la lógica, o más bien al sentido común, que hace que uno vea, al menos en este libro en particular a los Evangelios como una versión bastante mítica de lo que paso.
Si es cierto que “Saidan” no aporta nada nuevo en realidad a la historia que ya se venía contando, más que un dialogo cara a cara con el resucitado (Jesús), pero sin dudas, sacando muchas descripciones que a fin de cuenta no hace al relato, este libro podría ser un capítulo más de “Caballo 2” sin dudas y si sumo este comentario al que hice de “Caballo 2”, ambos son dignas partes que se desprenden del primero, pero, con menos intensidad, mucha menos en este caso en particular y en este caso, es una saga en todo el sentido de la palabra.
El tercer libro de la saga “Caballo de Troya 3. Saidan” arranca con explicaciones previas de J. J. Benítez sobre diversos puntos de lo que se vino leyendo y hacia donde se va con este ejemplar, como así también un detallado relato de un viaje a Jerusalén donde suceden cosas muy sospechosas, pero que no logran mantener el misterio, como si lo hicieron los ejemplares anteriores (incluso lo puedo comparar con “Ricky B” donde tiene al lector totalmente al filo).
Lo que queda muy claro la formación que Benítez tuvo entre libro y libro y aquí ya empieza a apoyarse en otras “ciencias” como lo es la Kabala o el idioma hebreo, directamente haciendo un análisis de lo que son los ángeles, de una manera muy interesante. Terminado este relato hay una serie de fotografías documentos puestos de manera que el lector tiene que cortar las puntas para poder verlas, aconsejando que se haga al final del libro (recurso que usa años después, en 2011, en “Caballo de Troya 9. Caná”).
Una vez leído todo esto, que dicho sea de paso, puede evitarse sin que afecte del todo la historia que queremos seguir leyendo, en la página 171 de la edición pocket, podemos seguir con lo dejado en el “Caballo 2”.
Este libro en particular se jacta en ser revolucionario en cuanto a los conceptos que se plasman en él, por ejemplo, dice que se van a revelar más detalles de la vida desconocida de Jesús, de hecho pasa, pero esto quizás no es revolucionario ahora, pasaron 30 años y la ciencia se ha ensañado mucho con la figura de Jesús y la Iglesia como para revelar muchas cosas que acá pasan desapercibido.
De entrada, hay muchas descripciones técnicas, que si bien están a la altura del tomo y que uno ya viene como esperándolas, porque desde el primer tomo son así, estas no son tan duras y rígidas como en los demás ejemplares. También de entrada, lo que anticipa es un tercer salto en el tiempo, o sea, se sabe que desde esta época histórica, ya van planificando ir a otra, para poder averiguar, ya que se le encontró la vuelta al tema, como averiguar lo más posible de la vida de Jesús en todas sus variantes.
Debo decir que en este libro se pierde realidad, o sea, si bien uno lee “Caballo 1” y dice, piensa y conjetura de que puede ser real, hasta muchos lo creen, quien llega a este punto ya sabe que es imposible, pero no porque lo que dice no pueda ser (de hecho evidentemente hay una re lectura del escritor ya que por debajo hay al menos un comentario que lo advierte), pero en todo el libro uno huele a que no, no paso, es mental pero una historia muy bien contada.
Recordemos que en este punto Jesús es una figura fantasma y como tal solo aparece pocas veces y como resucitado, no como el real, como si lo hace en “Caballo 1” donde el encuentro es realmente de carne y hueso, hasta su “muerte”. Por lo tanto todo lo que se sepa del mismo, van a ser conjeturas, relatos (principalmente de María, su madre) y una que otra cosa a nivel geográfico e histórico que pueda ir aportando a la historia en general.
A la pregunta de porque el libro se lo nombra como Saidan, la respuesta es porque hasta allí se van después del final de “Caballo 2” y es ahí donde sucede la acción, adelantando que luego de ahí, con la nave, que es misteriosamente una especia de OVNI invisible protegida por un campo de energía que esta meticulosamente explicado, parten rumbo a Nazaret en lo que será “Caballo de Troya 4. Nazaret”.
Finalmente el viernes 21 de abril del año 30 Jasón tiene el encuentro don Jesús, otra vez, pero esta vez post mortem, o sea, resucitado, donde este le da, entre otras cosas, detalles del fenómeno de resurrección que tanto intrigo en “Caballo 2”. Entre muchas cosas, Jesús le habla a Jasón de “ángeles resucitadores” lo cual, aunque no lo parezca le da sentido a las primeras hojas y explicaciones del libro, donde empieza hablando de ángeles, documentos y demás del viaje de Benítez a Israel. Esta charla con Jesús, en la que no voy a entrar en detalles, porque como siempre digo, la idea es que el libro se lea, es interesante a nivel filosófico, pero no es tan intensa y esclarecedora, como así también no alimenta tanto al lector, como si lo es la de “Caballo 1”, o sea, no espere grandes revelaciones de la vida, la muerte y mucho menos de la resurrección, que no las hay.
Hay muchas reflexiones sobre el alma, como así también, un encuentro de Eliseo, compañero de viaje de Jasón con el resucitado, pero nada de lo cual el lector este al borde de la silla leyendo. Creo que en este punto, ya no hay nada en el libro que haga que no se suelte, por el contrario, la trama decae tanto, que el lector puede hasta tildarla de aburrida y densa, sin dudarlo un minuto, ya que no es tan ágil, como los Caballos anteriores y lo que es peor es que ya adelanta una cuarta parte sin problemas, mucho menos de aburrir a quien pueda leer ese fragmento de la historia. Creo que esta es la razón por la cual la cantidad de ejemplares editados se reduce mucho en esta parte de la saga y la razón por la cual mucha gente que se ha puesto a leerla termina diciendo que llego hasta el 3/4 y luego desistió, porque simplemente le canso. El fantasma de “Caballo de Troya 1. Jerusalén” está presente y se busca una trama con giros interminables como ese libro y el escritor sabe que es así, el lector, por su parte, lo abandona.
Para cerrar esta edición, Benítez, resume una semana de golpe, cosa que ya ha hecho en el ejemplar anterior y pone una advertencia, como si fuese el fin d los días, para revelar que va a hablar de la infancia de Jesús de boca de quien la vivió en primera persona: La Virgen María, que a estas altura sigue desahuciada por la muerte de su hijo. María así le va contando todo los detalles que los evangelistas van dejando de lado una y otra vez y Jasón – autor va haciendo una comparativa en tiempo y espacio real, como así también con las costumbres judías de la Israel de la época exacta. En lo personal nada revelador, pero he leído mucho de cristianismo, de hecho he identificado frases exactas del “Evangelio de Tomás”, pero para el lector desprevenido, es muy buena introducción a otras lecturas que pueden ser por demás de enriquecedoras.
Hay un cotejo permanente de la palabra de María, al parecer autorizada, ya que no es la María mítica, sino la de carne y hueso y el “Evangelio de Mateo”, tildándolo, sin mala saña de mentiroso o manipulador de información, a simplemente me parece que hizo lo que puso para convencer de su fe a quienes lo leyeran y claro que lo logro.
El libro termina sin pena ni gloria por así decirlo, pero suma un capítulo más, que adelanta una cuarta parte que veremos que nos revela, cómo y por qué. Como seguidilla de los dos anteriores, diría que es recomendable menos o que se lean de un tirón 1, 2 y 3 así no se pierde demasiado tiempo en maquinaciones extrañas. Salú.

Para leer de manera digital: http://eruizf.com/lecturas/books/j_j_benitez/j_j_benitez_caballo_de_troya_03.pdf